Para optimizar instalaciones de media tensión asociadas a proyectos fotovoltaicos, es fundamental realizar un estudio previo que considere distancias, cargas, condiciones del terreno y requisitos normativos. La elección correcta de aparamenta —incluyendo celdas, interruptores y fusibles— contribuye significativamente a la estabilidad y la seguridad del sistema.
También es recomendable aplicar técnicas de mantenimiento predictivo mediante sensores, termografías o sistemas SCADA avanzados. Estas herramientas permiten detectar puntos calientes, desbalances o desgaste en cables y conexiones, evitando fallos graves y prolongando la vida útil de la infraestructura.
Un aspecto adicional es la correcta integración del centro de transformación con el resto del sistema eléctrico. Una alineación precisa entre ingeniería y ejecución es clave para garantizar la eficiencia energética, especialmente en entornos industriales donde existen cargas variables o equipos sensibles.


